Programa de formalización y certificación de productores de leña desde la VI a XI regiones

1. Antecedentes
La leña representa cerca del 20% de la matriz de energía primaria, con un consumo promedio anual cercano a lo 15 millones de metros cúbicos sólidos, de los cuales el 59% es uso residencial. Se estima que desde la IX a la XI regiones, más de un 90% de los hogares utiliza leña como principal combustible para calefacción y, en las zonas rurales, para cocción de alimentos.

Actualmente se estima, que del consumo total de leña en el país, entre un 60% y 70% se originaría del bosque nativo, siendo su mayor consumo en las regiones del sur del país, básicamente a partir de la VIII. De esta región al norte, comienzan a predominar las especies exóticas como el eucalipto, aromo y otras (INFOR, 1992; Gómez Lobo et al., 2006; Chile Ambiente, 2008; Corporación de Certificación de Leña, 2009).

Es su mayoría, el mercado de la leña se realiza de manera informal, algunos estudios, como el realizado por Gómez Lobo et al (2006), señala que podría llegar índices cercanos al 90%, donde los actores vinculados al sector operan al margen de la normativa vigente sea esta tributaria, laboral, permisos municipales (patentes comerciales), de salud, trasporte y forestal.

Los altos niveles de consumo, asociado a los altos grado de informalidad del mercado de la leña han generado tres grandes externalidades negativas que significan costos millonarios para el Estado:
– Contaminación atmosférica producto de las emisiones de MP10 y MP2,5 asociados al consumo inadecuado de leña: uso de leña húmeda, mal uso de estufas, precaria tecnología de las estufas y mala aislamiento térmica de las viviendas. Los costos asociados se estiman en MMUS$ 270 a MMUS$ 364 por concepto de SALUD.
– Pérdida por parte del Estado por concepto de evasión tributaria, estimados en US$14 hasta US$16 MM al año.
– Degradación de los bosques nativos utilizados para la extracción de leña sin Planes de Manejo Autorizados por CONAF, lo que se traduce en pasivos ambientales asociados a la pérdida de biodiversidad, suelos, agua.

A pesar de lo anterior, debido a que la mayor cantidad de superficie de Bosque Nativo en el país se encuentra en manos de pequeños propietarios, se puede estimar, sumado a los volúmenes consumidos anualmente en las ciudades, que es una actividad económica relevante, sobre todo en aquellos territorios que se encuentran aún con presencia de bosques. De acuerdo al VII CENSO Agropecuario y Forestal, solo en la región de Los Lagos se declararon un total de 2.061 explotaciones forestales, que dan cuentan de la importancia de nivel local de la leña en la generación de ingresos.

La leña experimenta un crecimiento sostenido, no sólo en Chile, sino también en otras partes del mundo ya que presenta características más favorables que otros sustitutos (petróleo, gas, electricidad) por tratarse un combustible accesible, significativamente más barato y culturalmente integrado en las familias que residen en el sur de Chile.

Como recurso energético, la leña presenta una serie de externalidades positivas en la medida que esta se extraiga y utilice de manera responsable por tratarse de un combustible renovable, 100% nacional, con efecto neutro en emisiones de gases efecto invernadero y con impacto sociales mayores, incluso en comparación con otras energías renovables, al otorgar oportunidades laborales y contribuir al desarrollo local. Desde el punto de vista ambiental, la leña producida a partir de bosques manejados bajo criterios silvícola, mejora los atributos de bosques que actualmente se encuentran degradados y estimula su conservación al convertirse en una fuente de ingreso sostenible para el propietario.

Para lograr este aprovechamiento responsable de la leña es necesario intervenir el sector de manera integral en toda la cadena de valor desarrollando capacidades y cambios de conducta a nivel de productores (Manejo Sustentable), Desarrollo Tecnológico (equipos de combustión) y consumidores (consumo informado y responsable).

En este escenario, a partir de fondos de la Unión Europea y con el apoyo y participación de diversas instituciones públicas y privadas, en el año 2005 nace el Sistema Nacional de Certificación de Leña (SNCL) con el propósito de mejorar las prácticas de los comerciantes de leña quienes, al cumplir un estándar de calidad y origen, obtiene un sello verde que los diferencia de los comerciantes informales ante los consumidores. El Estándar de Certificación del SNCL está compuesto por cuatro principios:
– El primer principio contempla el cumplimiento de toda la legislación relacionada con la producción y comercialización de leña, destacando la legislación forestal, tributaria, ambiental, de transporte y laboral.
– El segundo hace énfasis en el origen de la leña comercializada, verificando la existencia y cumplimento de planes de manejo en los bosques donde se origina.
– El tercero tiene relación con la calidad de la leña y principalmente con el secado del producto, el cual debe comercializarse con un contenido de humedad menor o igual al 25%.
– El cuarto exige informar al consumidor acerca de las principales características de la leña comercializada (volumen, especie y contenido de humedad).

A la fecha, el SNCL ha certificado a 140 comerciantes y, si bien, el volumen de leña certificada se incrementó anualmente en 151% entre los años 2006 a 2010 llegando a 180.000 m3 (1) en este último período (2), esta oferta no cubre la creciente demanda en el sector residencial tradicional e industrial, abarcando solo el 5% del total del consumo residencial. En tal sentido, como SNCL, se sigue trabajando y desarrollando acciones en todos los ámbitos de la cadena de valor:
– Cursos de capacitación a comerciantes de leña en materia de cumplimiento de la legislación vigente y planes de secado.
– Apoyo y acompañamiento a comerciantes para formalizarlos y certificarlos
– Campaña de sensibilización dirigida a consumidores de leña.
– Desarrollo de proyectos para mejorar los estándares de cumplimiento de los comerciantes de leña: Acuerdo de Producción Limpia para el rubro leña.
– Desarrollo de proyectos de transferencia tecnológica en materia de secado.
– Monitoreo constante de la calidad del producto y cumplimiento del estándar de certificación SNCL.

Otro elemento relevante fue la promulgación, en agosto del 2008, de la Ley 20.283de
Recuperación del Bosque Nativo y Fomento Forestal que, a la fecha, cuenta con 4 concursos asociados a la entrega de bonificaciones donde se registran más de 1.500 propietarios interesados a manejar sus bosques nativos de donde se prevé, se obtenga como principal producto leña.

Por su parte CONAF, en marco de sus funciones, cuenta con atribuciones que le permiten incidir fuertemente en gran parte de la cadena de valor de la leña, destacando entre otras:
– Apoyo técnico a pequeños propietarios a través del programa de extensionistas forestales
– Aprobación de Planes de Manejo – Fiscalización a nivel de: cumplimiento de Planes de Manejo, cortas ilegales, transporte y acopio de productos primarios.

A su vez, durante los últimos años, CONAF está asumiendo un rol muy activo a nivel regional donde, a la fecha, ya se le han encargado la ejecución y supervisión de varios Fondos aprobados por los Gobiernos Regionales, dirigidos a mejorar el mercado de la leña.

En este contexto, la presente propuesta busca fortalecer el trabajo en el sector de la leña desarrollando acciones que promuevan la formalización y certificación de productores y comerciantes que actualmente inciden en el mercado de este combustible.

2. Objetivos
2.1. Objetivo General
Aumentar la oferta de leña proveniente de productores y comerciantes formales y certificados ubicados entre las regiones del Maule y Aysén, asegurando de este modo las sustentabilidad del recurso y la conservación de los bosques naturales de donde se extrae.

Se asegura de esta manera, que tanto el número de productores, como el número de productores y comerciantes que accede a la formalización y/o certificación aumenta en las ciudades de las regiones intervenidas.

2.2. Objetivos específicos
a) Sensibilizar y capacitar a productores y comerciantes de leña en formalización, planificación, técnicas de secado y/o proceso de certificación.

Este objetivo pretende que tanto comerciantes, como productores de leña beneficiarios de la Ley 20.283 participen de las reuniones, cursos y talleres organizados por la organización ejecutora, donde recibirán el apoyo técnico en temas como: Formalización de la producción (cumplimiento de la legislación vigente), técnicas de producción de leña y planificación de las faenas, transferencia de técnicas de secado, implementación de los principios y requisitos de la Certificación SNCL. Finalmente, se espera que el volumen que manejan los distintos actores obtenga el sello de certificación.
En este objetivo, además, se considera la transferencia y capacitación de los proveedores inscritos en el portal de Chileproveedores, asociados a la compra de leña por parte de los Servicios Públicos.
b) Capacitar a extensionistas forestales y profesionales de CONAF en materias relacionadas con la formalización y certificación de Leña.
Se espera que los equipos de extensión que trabajan para la CONAF, así como también, los profesionales de fomento forestal de sus oficinas regionales, asistan a las jornadas programadas y se capaciten en torno al modelo de negocio que promueve la certificación SNCL y las apliquen e implementen con los propietarios productores de leña que asisten en el marco de sus funciones ordinarias.
c) Mejorar las condiciones de comercialización por parte de los productores y comerciantes de leña asociados al proyecto a través de encadenamientos productivos con los centros de consumo.
Se realizarán encadenamientos productivos entre los productores, comerciantes y consumidores. Esta propuesta pone su énfasis principalmente en los dos primeros eslabones, donde parte importante del trabajo estará focalizado a los propietarios (productores de leña) que se adjudicaron las bonificaciones de la Ley de Bosque Nativo a fin de que sean incorporados como proveedores por parte de consumidores responsables. En esta línea se considera el trabajo con los Servicios Públicos que compran leña, a fin de que mejoren sus sistemas de licitación incorporando criterios de sustentabilidad y calidad.
d) Monitorear y controlar a comerciantes de leña formales y certificados asociados al presente convenio.
Se diseñará y aplicará un programa de monitoreo permanente, ejecutado por los profesionales del SNCL, que determine el nivel de cumplimiento de los productores y comerciantes formales y/o certificados. Sobre la base de estos, se elaborarán reportes con los resultados obtenidos.
e) Elaborar un registro de comerciantes de leña, centros de acopio y grandes consumidores a nivel nacional en cada una de las regiones consideradas en este proyecto.

Junto con CONAF se generará una base de datos de productores, comerciantes y grandes consumidores de leña, el cual se irá actualizando en forma permanente y contendrá información necesaria planificar y desarrollar las actividades contempladas en el proyecto (datos de los comerciantes, características de los productos, ubicación geográfica).

(1) Según información sobre la gestión del año 2011 (Secretaría Nacional)
(2) Sistema Nacional de Certificación de Leña SNCL 2010: Antecedentes para la elaboración de una propuesta de estrategia de sostenibilidad financiera para el SNCL. Informe preliminar. 36 Pág.

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