Contexto

LEÑA ENERGÉTICA RENOVABLE PARA CHILE

Según el último Balance Nacional de Energía del 2011 (BNE), instrumento que muestra la estructura de la producción y consumo de energía en el país, el combustible Leña tuvo una participación del 20% en el Balance de Energía Primaria (Teracalorías) , que la ubicaron en el tercer lugar después del petróleo crudo y el carbón, representando junto a la electricidad las dos fuentes renovables mas usadas en el país.

La Leña experimentó un aumento en su consumo del orden del 14,7% respecto del año anterior, lo que demuestra si lugar a dudas que es un energético vigente y con buenas proyecciones futuras por su creciente demanda y ventajas comparativas respecto de otros energéticos.

Fuente: Datos de la CNE 2012 (BNE), Ministerio de Energía.

El consumo nacional de leña alcanzó en unidades físicas un consumo de 15,5 toneladas el 2011, lo que representa unos 20,3 millones de metros cúbicos de leña, de los cuales más del 50% tienen su origen en el bosque nativo Chileno, lo que no representa en sí un peligro de sobre-explotación del recurso, ya que su potencial de crecimiento anual es mucho mayor que esta demanda, pues el desafío está en que dicha demanda se desarrolle en un mercado formal, de calidad y que privilegie el adecuado manejo de los bosques.

Del consumo primario total de leña y sus derivados, el sector Comercial, Público y Residencial representó un 58% de dicha demanda (el subsector residencial representa casi la totalidad de la demanda del sector), seguido por los sectores Industria/Minería y Centros de Transformación.

Fuente: Datos de la CNE 2012 (BNE), Ministerio de Energía.

Consumo de Leña en Chile, por región.

Algunas Ventajas:

Una ventaja esencial que ofrece la leña es su precio sin competencia. Un cálculo efectuado por el Dr. Teodoro Kausel (2001), actualizado por Reyes (2009), muestra que la leña resulta ser 3 a 4 veces más barata que el gas natural y la electricidad, en términos de gigacalorías. Un amplio estudio de la Comisión Nacional de Energía (2002) acerca de la factibilidad económica de la sustitución de leña por gas natural, llega a la conclusión que, este último, no es económicamente factible para el sector residencial.

A diferencia de las fuentes de energía fósil (petróleo, gas natural, etc.), la combustión de leña tiene un efecto neutro sobre el balance de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera. Es decir, no contribuye al cambio climático siempre y cuando provenga de un manejo sustentable.

La Leña se obtiene de fuentes capaces de regenerarse, ya que los bosques crecen todos los años y si se extrae de ellos una cantidad inferior a su crecimiento, se podrá aprovechar esta energía en forma indefinida.

Al ser una energía local:

Casi siempre se produce y comercializa en la misma región donde se consume.
Genera ingresos a nivel local e incide de manera importante en las economías campesinas.
Su producción y comercialización está en manos de muchas empresas.

Externalidades negativas de un mal uso de la leña

La degradación y pérdida de bosque nativo, ya que en algunas ciudades cerca del 70% del mercado de la leña es informal, es decir, se transa sin pagar impuestos ni respetar la normativa forestal.

Es uno de los factores más importantes en el deterioro de la calidad del aire de la principales ciudades de la VI a la XI Regiones, por ello los gastos en salud asociados a la combustión de leña y las emisiones de Material Particulado tamaño 10 (PM10), se sitúan en cerca de 364 millones de dólares al año.

La perdida tributaria sólo en términos de las compras a nivel residencial urbano, concluyen una evasión cercana a los US$ 14,8 millones.

La economía chilena requiere de fuentes renovables de energía, dentro de las cuales la dendroenergía se ofrece como una opción moderna, fácil de implementar y viable para Chile.
Considerando esta situación, durante el año 2004 un grupo de profesionales de distintas instituciones de la VIII; IX, X y XI regiones han aunado sus esfuerzos para generar un Sistema Nacional de Certificación de Leña (SNCL), que certifiuque las buenas prácticas de los comerciantes de leña ante el consumidor.