La leña es la segunda fuente energética de Chile, con casi el 20% de la matriz primaria. Millones de hogares la consumen, tanto para cocinar como para calefaccionar, y si bien este uso es mayor en el sur de país, la zona central también aporta grandes cantidades de leña al año.
Sin embargo, el mercado de la leña aún no está regulado, provocando graves problemas, como tala indiscriminada de bosque nativo, contaminación del aire por venta de leña húmeda, precarias condiciones de trabajo, evasión de impuestos e incumplimiento de leyes del consumidor, entre otros inconvenientes.
Para normar este panorama, y como una alternativa voluntaria para los comerciantes de leña, nace el Sistema Nacional de Certificación de Leña, iniciativa de la sociedad civil, pero que la conforman organismo tanto públicos como privados, y que busca regular este mercado en Chile, hasta hoy sin legislación, basándose en cuatro principios básicos que dan sustento al SNCL: el cuidado del bosque nativo, cumplimiento de la ley, tanto laboral como forestal, descontaminación del aire y derechos del consumidor.
Las instituciones públicas que pertenecen en el Sistema Nacional de Certificación de Leña y que tienen participan en el Consejo Nacional, son: Corporación Nacional de Forestal (Conaf), Comisión Nacional de Medio Ambiente (Conama), Servicio Nacional del Consumidor (Sernac) y Servicio de Impuestos Internos (SII).
En tanto, los órganos privados que conforman el SNCL son: Agrupación de Ingenieros Forestales por el Bosque Nativo (AIFBN), Departamento de Acción Social del Obispado de Temuco (DAS), AG Ñuble y la Universidad Austral de Chile.












